Junta de Castilla y Leon
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La despoblación pone en riesgo el Románico segoviano

El Adelantado de Segovia (M. Galindo)

La Fundación Santa María La Real ha datado en su trabajo cerca de 450 testimonios de inmuebles de este estilo en toda la provincia

El equipo de historiadores, arquitectos y documentalistas que desde hace casi un año trabajan en la recopilación de los datos que compondrán los tres volúmenes dedicados a Segovia en la Enciclopedia del Románico en Castilla y León que edita la Fundación Santa María la Real se ha encontrado con la agradable sorpresa de tener que ampliar seis semanas más el trabajo de campo previo a la redacción de los textos debido al gran número de vestigios románicos hallados en la provincia.

El historiador José Manuel Rodríguez Montañés, coordinador de la obra referida a Segovia, señaló que en un estudio inicial previo, la Fundación había contabilizado un total de 315 testimonios del Románico en la provincia, pero actualmente la cifra supera los 435 y se espera que una vez concluido el trabajo de campo en marzo, esta cantidad llegue a los 450.

Montañés señaló que desde la firma del convenio de colaboración con el obispado de Segovia en febrero de 2005, la labor de documentación previa a la redacción de los tomos de la enciclopedia referidos a Segovia ha deparado “importantes sorpresas” en cuanto a la importancia del Románico segoviano. En este sentido, destacó por su novedad el bajorrelieve hallado en el ábside de la Iglesia de Santiago en Turégano, que conserva su policromía original, así como la importante presencia de la arquitectura civil de este estilo que se conserva en algunas zonas de Maderuelo y Sepúlveda.

Además, precisó que en Segovia se pueden encontrar “soluciones constructivas muy interesantes, en las que los constructores de la época se basaban en los criterios de “bueno, bonito y barato”, y subrayó que el tamaño de la mayor parte de los templos de este estilo en la provincia supera al de otras zonas como la montaña palentina.

Aunque el trabajo de la enciclopedia —en el que Caja Duero contribuye decisivamente a través de la financiación del proyecto desde hace casi tres lustros— es sólamente descritpivo y estilístico, limitándose a definir los rasgos más característicos de los inmuebles, Rodríguez Montañes aseguró que el trabajo realizado a lo largo de este tiempo en toda la región para catalogar y documentar el Románico de Castilla y León pone de manifiesto que el principal enemigo de la conservación de este importante patrimonio es la despoblación del medio rural.

“A veces, los historiadores que trabajamos en este proyecto pensamos que estamos levantando acta de un mundo que desaparece —explicó— ya que la crisis agraria y ganadera transforma los pueblos en segundas reidencias, donde quedan pocas personas, y el mantenimiento ligado al culto desaparece, por lo cual el deterioro cada vez es más avanzado”.

En este sentido, puso como ejemplo positivo de la implicación de los vecinos con su patrimonio la actitud de Turégano, donde actualmente se dan “las condiciones ideales para emprender cualquier restauración gracias a la colaboración de la parroquia, el ayuntamiento y de los propios vecinos”. Además, subrayó intervenciones meritorias de rehabilitación realizadas en Villaseca o en el ábside norte de la iglesia de San Millán, en la que, a juicio de Rodríguez Montañés, se ha realizado una recuperación “modélica y respetuosa en su concepción, y es mucho más destacable precisamente por haber sido realizada por una iniciativa ciudadana a través de la catorcena”.

En el lado opuesto de la balanza, Montañés critica el “acoso del tráfico” al que se ven sometidas las iglesias románicas en la capital, y puso como ejemplo los templos de San Martín y San Lorenzo, que permanecen rodeados de vehículos en algunas zonas. Para el historiador y coordinador de este volúmen, la mejor solución sería limitar o restringir directamente el aparcamiento de coches en el entorno de estos monumentos, y considera que esta medida “no sería especialmente onerosa, por lo que creo que los responsables deberían estudiarla”.

Un libro con miles de autores

El trabajo para reunir los datos que formarán parte del volumen dedicado al Románico segoviano ha sido coordinado por Rodríguez Montañés, que ha contado con la inestimable colaboración del historiador y director de la Real Academia de Historia de San Quirce Antonio Ruiz que ha desvelado muchas de las piezas ocultas inicialmente a los ojos de los expertos de la Fundación Santa María la Real. Pero el historiador considera que la autoría de los tres volúmenes bien puede atribuirse también a los párrocos de las iglesias de los pueblos de la provincia, así como a sus propios vecinos, sin cuya colaboración el trabajo hubiera sido muy difícil. “En Segovia hemos encontrado una calurosa acogida por parte de todos —explicó— ya que pese a contar con el permiso del obispado, había un lógico recelo inicial que fue superado una vez conocida la naturaleza de nuestro trabajo, lo cual es muy de agradecer”.

Enlace web http://www.eladelantado.com/ampliaNoticia.asp?idn=38774&sec=2&offset=0

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