Junta de Castilla y Leon
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Memoria Histórica

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción

FOTOCabecera del templo (pulsa para ampliar)

Cabecera del templo (pulsa para ampliar)

© Fundación Santa María la Real

Los restos románicos más antiguos de la Asunción de la Virgen nos hablan de un edificio que podría datarse hacia el tercer cuarto del siglo XII. El ábside semicircular es todo lo que nos resta de esta cronología y en un momento inmediatamente posterior, dentro incluso del mismo siglo XII, se añadió la nave del evangelio. En pleno siglo XVI tuvo lugar la reforma global del edificio.

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Estudio Artístico

FOTOEntorno de Barrio de Santa María (Pulsa para ampliar)

Entorno de Barrio de Santa María (Pulsa para ampliar)

© Fundación Santa María la Real

ARQUITECTURA

El edificio, construido en distintos materiales (aparejo de sillería que combina la arenisca con la caliza blanca en zonas como el ábside), presenta actualmente dos naves comunicadas mediante un gran arco apuntado que ocupa dos tercios de la longitud del templo. Posee una capilla en el lado de la epístola, un ábside semicircular y una sacristía. Sin embargo, no toda la edificación conservada responde a una cronología románica, ya que de estos momentos tan sólo se conserva la nave del evangelio y el tambor absidal. La primera se cubre con bóveda de cañón apuntado ceñida por tres arcos fajones que descansan sobre simples pilastras sin basas; una sencilla moldura de nacela separa el muro de la bóveda.

            Conserva esta primitiva nave del evangelio -en el muro este- un ventanal gótico de arco de medio punto con alfiz flamígero exterior que ilumina un interior cubierto con bóveda de crucería. El ábside románico es semicircular, queda semioculto al exterior por los cuerpos añadidos y completamente al interior por el retablo mayor; conserva tres ventanas saeteras abocinadas originales (una de ellas iluminando la actual sacristía), con una imposta decorada que divide horizontalmente el paramento en dos niveles. En su exterior se observa claramente cómo, en fechas posteriores, el tambor absidal sufrió un recrecimiento en altura, dotando a esta parte del edificio de una esbeltez muy pronunciada, más propia de una torre circular que de un ábside.

Interior de la Iglesia de la AsunciónSerá en la época moderna cuando el templo sufra las mayores transformaciones y reformas. Las advertimos fácilmente en la capilla de la epístola, el baptisterio instalado a los pies de la nave central y las cubiertas de crucería y estrellada en la capilla de la epístola, la cabecera de la nave del evangelio y la nave central. La reforma renacentista fue determinante sobre los soportes del interior y la espadaña. De la primitiva espadaña todavía se conservan dos arcos de medio punto originales animados con chambrana lisa que fueron reutilizados en el acceso a la torre adosada a los pies.

            Los restos románicos más antiguos de la Asunción de la Virgen nos hablan de un edificio que podría datarse hacia el tercer cuarto del siglo XII. El ábside semicircular es todo lo que nos resta de esta cronología.

            Sea como fuere, en un momento inmediatamente posterior, dentro incluso del mismo siglo XII, se añadió la nave del evangelio.

En pleno siglo XVI, tiene lugar la reforma global del edificio. Se procede a abovedar de nuevo el templo, a añadir la capilla de la epístola y replantear la nave principal. Un interesante documento epigráfico nos sirve para datar estas reformas: en el sólido alero suroriental de la nave principal, poco antes de su unión con el hemiciclo absidal románico podemos leer: SIENDO CURA EL LICENCIADO ALONSO GUTIÉRREZ SE HIZO EL AÑO DE 156?. SIENDO MAESTRO FRANCISCO DE LA TEXA (carecemos de datos con respecto a éste profesional, si bien aparece documentado un cantero llamado Hernando de la Teja en Carrión de los Condes en 1561).

Hacia el XVIII se añadió la sacristía, de planta cuadrada y cubierta plana decorada con casetones triangulares de yeso.

FOTOAbside de la Asunción

Abside de la Asunción

© Fundación Santa María la Real

ESCULTURA

            Muy escasa es la decoración escultórica de cronología románica que nos ofrece este templo. Tan solo la serie de canecillos del ábside, donde apreciamos varias piezas de simple nacela, uno de rollos y otro figurado con un personaje que sujeta un barrilillo. También conserva fragmentos originales de cornisa decorada con retícula romboidal en la nave septentrional. En cuanto a los canecillos del ábside, y debido al recrecimiento en altura sufrido por el mismo sector, es muy probable que fuesen desmontados y vueltos a colocar una vez realizado dicho recrecimiento.

            Por lo que respecta al exterior de las ventanas absidales, la que se abre al norte -parcialmente fragmentada y sin las correspondientes columnillas- apenas presenta decoración en su arco y arquivoltas (con bolas, puntas de diamante y sogueado). Motivos decorativos que volveremos a encontrar en la central, que además conserva sus dos capiteles, el izquierdo con dos personajes de cabellos tallados a cerquillo que blanden espadas entre caulículos y el derecho con tres niveles de caulículos sobre los que asoman dos rostros de personajes barbados. Los cimacios aparecen decorados con un curioso taqueado diagonal que se prolonga a modo de imposta por el lienzo absidal. Como ya señalaba García Guinea, está clara la asignación de estos capiteles al mismo taller activo en la portada de San Juan Bautista de Moarves de Ojeda, el mismo espíritu se apreciaba en alguna de las cestas del crucero de Santa Eufemia de Cozuelos y en Nogales de Pisuerga. En el interior de la ventana central del ábside de la Asunción de Barrio de Santa María, aparecen dos capiteles más, si bien éstos son más tardíos, con restos de policromía moderna, representan sencillos motivos vegetales.

A una cronología más tardía, de los últimos momentos del gótico, responde la ventana de la nave del evangelio, que además de alfiz, presenta al exterior dos pequeños capiteles de banda con motivos vegetales y geométricos y una franja decorada con similares motivos.

           Portada  No conserva la portada románica original. Aunque sí existe otra de excelente factura datable a mediados del siglo XVI. Abierta en el muro sur de la nave principal y protegida por un tejadillo de madera, presenta una clara factura renacentista. Está formada por un arco de medio punto con membranosa decoración vegetal en el arranque del dovelaje y en la clave, el dintel presenta friso de angelotes que alternan con motivos vegetales, sobre éste una hornacina -rematada con frontón y flanqueada por dos grandes guirnaldas que se convierten en fauces de dragón- alberga la imagen de la Virgen con el Niño. Toda la estructura está sustentada por dos columnas estriadas exentas sobre alto podium y rematadas en delicadas cestas corintias. Es significativo señalar que la portada de San Pelayo de Salinas de Pisuerga parece obra del mismo taller, de clara formación burgalesa. Un grafito en la jamba derecha recoge el nombre de José Fernández de Olmos.

            En una hornacina situada en el muro oriental de la sacristía, y cubierta por una venera, aparece la figura pétrea coronada de una popular Inmaculada.

            Habría que señalar, por último, el relieve que aparece tallado en un sillar de la nave del evangelio, ubicado en el ángulo superior noroeste. Dada la altura a la que se encuentra es difícil determinar su contenido y datación. A simple vista parece tratarse de un fragmento incompleto en el que aparecen los anagramas IHS, M y CA..., seguido de un disco solar antropomorfizado. Desconocemos su procedencia y dada su ubicación debemos pensar que fuera un reloj de sol descontextualizado.

            La pila bautismal es semiesférica invertida, si bien delata forma octogonal en su parte superior. El registro inferior posee varios gallones helicoidales someramente tallados, para el registro superior reserva una orla de hojarasca entre la que apreciamos una máscara de león y una serpiente. Aunque su cronología sea de dudosa asignación, pudiera encajarse en pleno siglo XV.

FOTOBienes Muebles en Barrio de Santa María (Pulsa para ampliar)

Bienes Muebles en Barrio de Santa María (Pulsa para ampliar)

© Fundación Santa María la Real

IMAGINERÍA

            De todas las figuras que aparecen en los múltiples retablos modernos existentes en la iglesia podríamos destacar, por su calidad y cronología (siglo XIV), la Virgen sedente -talla realizada en madera policromada- que preside el retablo de la capilla de la epístola y el Cristo crucificado -del mismo material y técnica- que aparece en uno de los retablos que se encuentran alojados en la nave del evangelio.

 

PINTURA MURAL

            En el interior del ábside románico y tras el altar mayor se conservan una serie de pinturas de cronología gótica (fines del S-XV o posteriores incluso) que permanecen ocultas tras el retablo. Aunque se han perdido en gran parte, los restos mejor conservados aparecen en la bóveda absidal y corresponden a la Asunción de la Virgen, ésta aparece sobre una media luna y está rodeada de figuras angelicales que sujetan su manto y la coronan. Toda la escena aparece enmarcada por un perfecto círculo -a modo de mandorla- decorado con motivos vegetales. En los laterales del hemiciclo aparecen escenas del martirio de San Sebastián y dos evangelistas o apóstoles.

            El estilo de estos interesantes restos, mantiene notables similitudes con las pinturas murales de San Cebrián de Mudá, y con el denominado por García Guinea, Maestro de San Felices.

Sancho Campo las considera realizadas bajo la órbita de la escuela burgalesa, mientras que para Martín González son obra un taller errante. Hernando Garrido optaba por apreciar, como en otros edificios del norte palentino, temas tradicionales en pinceles de modesta relevancia dentro de una tradición hispanoflamenca popularizada. En la zona ocupada por los ventanales románicos, así como en una banda inferior, aparece pintado el despiece de la sillería mediante línea roja sobre fondo blanco.

Autor del Texto: Artemio Manuel Martínez Tejera

Enciclopedia del Románico - Fundación Santa María la Real