Junta de Castilla y Leon
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Memoria Histórica

Iglesia de San Pedro

FOTOVista General de la Iglesia de San Pedro

Vista General de la Iglesia de San Pedro

© Fundación Santa María la Real

El nombre de Becerril aparece en la diócesis de Burgos desde mediados del siglo X, según Luciano Serrano. La razón no sería de simple toponimia sino más bien un argumento repoblador de gentes que dieron la denominación de sus lugares de origen. En consonancia con esta cronología, a la muerte de Fernán González aparece Becerril del Carpio, en las riberas del Pisuerga, como un territorio más de los muchos que ofrecen a las corporaciones religiosas de su condado un conjunto de prosperidad económica.

 

 

 

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FOTOEntorno de Becerril del Carpio

Entorno de Becerril del Carpio

© Fundación Santa María la Real

  En 1103 -según el Padre Serrano en 1092- en el documento que recoge la cesión del Monasterio de San Vicente a los benedictinos de Oña, aparece Becerril como un núcleo con entidad propia. En 1187 Alfonso VIII dio heredades en Becerril al Monasterio de Oña obteniendo a cambio la cesión de todo el derecho y pertenencias de la villa de San Felices, en Burgos. En el libro becerro de 1351-52, Becerril aparece como lugar solariego perteneciente al Monasterio de San Andrés de Arroyo.

ARQUITECTURA
 Se trata de un templo rural de pequeñas dimensiones, elevado en sillería arenisca (el interior está totalmente revocado, pero por lo que se puede vislumbrar especialmente en algún pilar, da la impresión de ser sillería) pero con utilización de caliza blanca en la espadaña y en el cuerpo que se adosa a ella. En este se utiliza además sillarejo y piedra de toba con el que se edificó el muro suroeste de la iglesia. En planta se nos presenta como una sola nave de tres tramos orientada sureste-noroeste (cabecera-pies) para adaptarse a la inclinación del terreno. Tiene ábside cuadrado separad Vista de la Espadaña de San Pedroo por arco triunfal apoyado sobre pilastras con pequeños capiteles góticos de friso corrido, con motivos vegetales y portada original románica que se abría en el muro del hastial -al igual que la iglesia de la Puebla de San Vicente- y actualmente cegada ocupando el baptisterio ese antiguo acceso. Adosado al ábside -en su lado suroeste- se encuentra el cuerpo cuadrado de la sacristía que se cubre con bóveda de crucería octopartita. 
 Pilastras adosadas al muro y un sistema de contrafuertes simples en el exterior (tres en la fachada de acceso y dos en la cabecera) permiten el soporte de las cubiertas: con bóveda de crucería octopartita que descansa en cuatro sencillísimas ménsulas -una de ellas decorada con una cara- en la cabecera de planta cuadrada. La nave lleva cubierta de cañón construida con piedra toba.
 En altura destaca una espadaña sobre el hastial de cronología supuestamente románica de acuerdo con una inscripción trazada en un sillar calizo bajo las troneras y posiblemente no terminada -ERA MCCC FIZO- que corresponde al año 1262. Está configurada por tres cuerpos: el inferior, de gran altura, cobija la primitiva portada que daba paso a la iglesia por el hastial; el segundo tiene dos troneras con chambrana e imposta nacelada y el tercero, con remate a piñón, tiene una sola tronera con chambrana y corta imposta. Todo ello se remata con un magnífico acroterio de piedra calada con cruz flordelisada inscrita en un círculo. Al campanario, protegido por una construcción de ladrillo añadida, se llega a través de una escalinata exterior de piedra, de dos tramos.
 Las fases constructivas de la iglesia quedan definidas desde el románico final, del que subsiste la espadaña, fechada en 1262, y los paramentos internos de la nave, hasta el gótico tardío en que se construye el ábside actual. Según García Guinea esta data de 1262 es una muestra más de la persistencia del románico hasta bien superada la mitad del siglo XIII.

FOTOVista del Interior

Vista del Interior

© Fundación Santa María la Real

ESCULTURA
 El acceso al templo se realiza desde una portada de medio punto sin ningún tipo de decoración o moldura. Se halla en el muro nororiental y sustituyó al ya citado antiguo acceso que tenía lugar a través de una portada románica en el hastial. Esta debió quedar inutilizada y fue tapiada. Aparece ahora formada por un arco de medio punto, y gracias a un pequeño hueco, abierto en la mampostería de cierre apreciamos la decoración original: un capitel figurado, con personaje, y cimacio vegetal con cinta perlada.
 Exceptuando lo ya señalado en esta portada románica, apenas si existe decoración esculpida en la iglesia, centrándose tan sólo en los canecillos que aparecen en el alero románico original de la actual fachada principal, generalmente sencillos, con forma de nacela o proa de barco con culminación superior en rollo. Alguno de ellos incluye pequeñas decoraciones figuradas difíciles de interpretar. En ambos lados de la espadaña -un total de cuatro- portan motivos vegetales de una sola hoja que se enrolla en la parte superior y en el resto del alero de la iglesia aparecen intercalados con canecillos de época gótica, encontrándonos en el muro del testero del ábside, entre dos canes de este estilo, una pieza en relieve románica, que representa a dos figuras dentro de sendos arquillos u hornacinas.  
 La pila bautismal es tardorrománica, con orla superior de líneas perladas en entrelazo. Se halla colocada bajo el coro y junto a la tapiada puerta románica.

 

FOTORetablo de la Iglesia de San Pedro

Retablo de la Iglesia de San Pedro

© Fundación Santa María la Real

IMAGINERÍA
 Buen retablo mayor -del siglo XVI- con dos cuerpos, tres calles y bancal con evangelistas en madera policromada. Las restantes tablas, también en bajorrelieve policromado y dorado, tienen escenas con los prendimientos de San Pedro y San Pablo. En la sacristía, existe un Calvario del siglo XVI. La nave conserva además dos pequeños retablos barrocos del siglo XVIII sumamente populares. Posee un púlpito en piedra, sobre una columna estriada, también pétrea y policromada, ambas piezas son del siglo XVI. En una hornacina del muro sur, se aprecia un San Lorenzo de finales del siglo XV, muy deteriorado, pero de notable interés.

Autor del texto: E.J. Rodríguez Pajares

Enciclopedia del Románico - Fundación Santa María la Real