Junta de Castilla y Leon
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Memoria Histórica

Mudá

FOTOVista general del templo

Vista general del templo

© Fundación Santa María la Real - CER

Mudá, en las estribaciones de la Sierra de Corisa y a orillas del arroyo que le da nombre, está ubicado a unos 10 km al este de Cervera de Pisuerga. Mudave o Mudá aparece mencionada en un privilegio otorgado por Fernando I en 1059. Algún documento del siglo XII perteneciente a la abadía de Lebanza menciona la existencia de condes en Mudá subordinados a los de Piedras Negras y Cervera. Desde el siglo XIII forma parte del dominio de Santa María la Real de Aguilar de Campoo.

FOTOVista interior

Vista interior

© Fundación Santa María la Real - CER

ARQUITECTURA

Este pequeño núcleo rural tiene su iglesia parroquial en el centro del caserío, sobre una suave pendiente. Al norte la protege un gran peñasco rocoso, llamativo elemento del paisaje de la localidad.
La iglesia de San Martín es una construcción de los siglos XVI y XVII que conserva de su predecesora románica la espadaña, la portada meridional y una pequeña ventana situada en el lado sureste.
El templo se eleva con aparejo de sillería arenisca de veta rojiza y grano fino. Su planta es basilical con nave de tres tramos y cabecera de testero plano con contrafuertes angulares. La capilla del baptisterio, extradosada al norte en el último tramo y la sacristía del XVIII que se sitúa entre el segundo y la cabecera son cuadrangulares. Ambas dependencias se cubren con crucería octopartita, mientras que los tres tramos que conforman nave y testero tienen bóvedas estrelladas.
Consta también de un atrio meridional sostenido por tres columnas (dos de éstas de sección octogonal con capiteles del siglo XVI decorados con bolas). En altura y sobre el hastial occidental destaca la espadaña, de tipología tardorrománica y rematada a piñón, con nivel inferior de doble vano de medio punto y superior con campanil, ornados de chambranas molduradas con simple nácela. Se adosa a ella un cuerpo trasero que es obra moderna de adobe y hormigón.

FOTOPortada

Portada

© Fundación Santa María la Real - CER

La portada meridional y la ventana sureste son los únicos vestigios ornamentales románicos reaprovechados entre los muros de la iglesia de San Martín. Éstos, a juzgar por su decoración escultórica pueden datarse hacia los primeros años del siglo XIII. El arco de ingreso de la portada es apuntado, con avance sobre el muro de tres arquivoltas que de exterior a interior alternan las medias cañas, baquetón y moldura de ovas excisas afrontadas, guardapolvos lisos y dos columnillas (la izquierda embebida por el acceso a la espadaña), que -como en la parroquial de San Cebrián de Muda, obra del mismo taller- se instalan en la arista del antecuerpo, sobre la línea de los cimacios. Los capiteles son historiados y vegetales. Los del lado izquierdo se decoran con una pareja de híbridos de rapaz y reptil afrontados de colas rematadas en tallo vegetal y con una máscara que engulle sus patas,- el central presenta una tosca cabeza monstruosa engolando la cesta, y en el capitel interno se representa a Adán y Eva a ambos lados del árbol del Paraíso. El cimacio se decora con pequeñas máscaras en las esquinas entre rombos

excisos y rudo entrelazo en el intradós. Los capiteles del lado derecho son vegetales, decorados con hojas de roble y toscas palmetas entrecruzadas y caulículos anillados y volutas. Son del mismo tipo que los vistos en las portadas de San Cebrián de Muda y Vallespinoso de Aguilar, que resultan a su vez un tosco remedo de las cestas vegetales de la galería de Rebolledo de la Torre (Burgos) o de la propia cabecera de Vallespinoso de Aguilar. El cimacio lleva máscaras y rombos excisos. Las basas son de rudo trabajo, con ovas y triángulos excisos. Cinco canecillos, dos de nácela y tres de proa de nave coronan el tejaroz de la portada.

 

Es apuntada también la ventana abierta al sureste, en parte embebida en el muro de cierre de la sacristía. La columnilla derecha está formada por cimacio de puntas de diamante y capitel con caulículos y ábaco sogueado, con un esquema similar en la basa, que es una cesta de capitel invertido de hojas de roble. En la semiescondida columnilla se aprecia un cimacio de tacos y triángulos y una cesta que trata de seguir el modelo de palmetas entrecruzadas -como en la portada- aunque muy rudimentariamente. Se decora el arco con un relieve tallado a bisel compuesto por dos filas de tacos y una serie de rosetas inscritas en círculos.
Estilísticamente, los restos escultóricos de la parroquial de Muda se emparentan con San Cebrián de Muda donde apreciamos una clara ruralización de prototipos románicos en obras tardías.
La pila bautismal, de cronología medieval, se talló en arenisca (90 x 76 cm de altura), posee forma semiesférica lisa sobre un zócalo cuadrangular y toro con garras angulares lisas.

 

 

Autor del Texto: Artemio Manuel Martínez Tejera

Enciclopedia del Románico - Fundación Santa María la Real

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