Junta de Castilla y Leon
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Ermita de Santa Gadea


Santa Gadea de Alfoz

Ermita de Santa Gadea

FOTOVista general del templo

Vista general del templo

© Fundación Santa María la Real - CER

Se trata de un interesante núcleo rural que todavía conserva su primitivo trazado y su más genuina arquitectura popular, con un caserío organizado en torno a varios grupos de casas y una plazoleta en la que se encuentra la iglesia parroquial. Pocas son las noticias históricas que se conservan sobre el lugar.

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FOTOVista del Interior

Vista del Interior

© Fundación Santa María la Real - CER

La cita más antigua se encuentra en un documento de 999, considerado como falso, por el que el conde Sancho Garcés y su mujer Urraca donaban a San Pedro de Cervatos una serie de heredades. Por esos años ya debía formar parte del alfoz de Bricia, integrándose a partir del siglo XII en la merindad  de Aguilar de Campoo. Según el Libro Becerro de las Behetrías este lugar fue realengo hasta que el rey Alfonso XI se lo entregó a su hijo don Tello, pasando después, a través de doña Aldonza, a los marqueses de Aguilar. El apelativo "del Alfoz" se le puso en el siglo XIX pues hasta entonces era conocido como Santa Gadea del Campoo, tal como podemos ver en una bula expedida en 1726 concediendo ciertas gracias a la Cofradía de las Animas de dicho lugar.
La iglesia parroquial de san Andrés es un edificio de origen tardorrománico, ampliamente reformado en época posterior. La primitiva fábrica constaba de una sola nave cubierta con bóveda de cañón apuntado que se dividía en varios tramos por medio de arcos apuntados apeados sobre columnas adosadas al muro. En el siglo XVII esta estructura experimentó un cambio radical, añadiéndose entonces las capillas del lado norte, una de las cuales pasó a desempeñar la función de capilla mayor con lo que se modificó la orientación litúrgica tradicional. Al mismo tiempo, la antigua bóveda de la nave fue sustituida por otra de crucería estrellada, respetando únicamente el tramo más occidental que conservó su aspecto original. Queda en esta parte un arco fajón apuntado y doblado que  apoya sobre dos columnas mutiladas a media altura. Sus capiteles, muy erosionados y de tosca factura, se decoran  con hojas planas combinadas en uno de ellos con una piña y en el otro con una cabeza antropomorfa. Su estilo denota una cronología tardía, posterior a 1200.

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© Fundación Santa María la Real - CER

En el interior se conserva también una pila bautismal de  trazas románicas ubicada en la capilla de la epístola, adonde se trasladó hace algunos años desde su antiguo emplazamiento en el cuarto bajo de la torre. Consta de un; moderna decorada con veneras y sogueado, sobre la que descansa una copa semiesférica de 98 cm de diámetro y 70 de altura, adornada con gallones tanto al interior como en el exterior. Parece contemporánea de la vieja iglesia.
Del resto de la construcción medieval nada más queda salvo dos canecillos muy simples empotrados en el muro sur.
La ermita de Santa Gadea está situada a unos 500 m al norte del pueblo, sobre una suave loma rodeada de inmensos pastizales a la que se accede por un camino de tierra que parte desde la misma población.
Se trata de una sencilla construcción románica erigida a base de grandes sillares de arenisca, muy reformada en épocas posteriores. Consta de una sola nave techada de madera y una cabecera cuadrada cubierta en origen con  una bóveda de cañón que conserva todavía algunos de pinturas murales muy sencillas, a base de un enlucido blanco sobre el que se trazaron dobles líneas rojas formando un falso despiece de sillería. En época imprecisa se hundió la parte superior de dicha bóveda y su hueco se tapó con un entramado de madera. El arco triunfal, de medio punto liso, apoya directamente sobre las jambas que muestran como única concesión decorativa una imposta de nácela.
En el exterior se rematan los muros por medio de una cornisa soportada por una serie de canecillos de formas muy simples (lisos, proa de barco y nácelas superpuestas), conservándose únicamente en la cabecera y en el lado sur de la nave. El alero septentrional es moderno, al igual que el hastial occidental y la portada, todo ello reconstruido en torno a los siglos XVII y XVIII. Respecto a las ventanas, sólo la aspillera cegada que hay en el testero del ábside parece original.
Resulta complicado asignar una cronología precisa a un edificio de estas características, en el que prima la sencillez de las formas estructurales y la casi total ausencia de elementos esculturados. Pensamos en cualquier caso que se trata de una construcción tardía, de finales del siglo XII.

Autor del Texto: Pedro Luis Huerta Huerta

Enciclopedia del Románico - Fundación Santa María la Real